Los sitios paleontológicos de El Salvador: la guía completa — Region Magica
Paleontología · Megafauna · El Salvador

Sitios Paleontológicos de El Salvador:
La guía del país que no tuvo dinosaurios

Pero tuvo algo mejor: el yacimiento de vertebrados más rico de Centroamérica, perezosos del tamaño de elefantes y un cocodrilo que resolvió un misterio global.

Tiempo de lectura: 20 minutos
La respuesta corta, para quien viene con prisa
~49
Sitios paleontológicos identificados
13
Sitios documentados a detalle por el MUHNES
17
Taxones de vertebrados en Río Tomayate
120M
Años del fósil marino más antiguo (Metapán)

En El Salvador se han identificado entre 40 y 49 sitios paleontológicos. El más importante es el sitio Río Tomayate, en Apopa, declarado monumento nacional. Y no hay dinosaurios porque casi todo el suelo salvadoreño es volcánico y joven.

Índice del Artículo

Introducción: El país que no tuvo dinosaurios

Empecemos por la mala noticia, para sacárnosla de encima. En El Salvador no hay dinosaurios. Ni uno. No los hubo nunca —o si los hubo, los volcanes se encargaron de borrar toda evidencia hace millones de años. Así que si viniste buscando un tiranosaurio cuscatleco... lo siento.

Ahora la buena noticia. En un pedacito de tierra de 21 mil kilómetros cuadrados hay un yacimiento de fósiles que es el más rico de toda Centroamérica. Con récords mundiales. Con especies que llevan el nombre del país. Con un perezoso del tamaño de un elefante, tigres dientes de sable, armadillos gigantes del porte de un carro pequeño... y un cocodrilo que resolvió un misterio científico global.

Y todo empezó, en gran medida, porque un albañil metió su corvo en la tierra a ver qué era esa piedra rara. Ponte cómodo. Esta historia es larga y vale la pena.

¿Cuántos sitios hay realmente? (la respuesta honesta)

Te voy a ser franco desde el arranque, porque esto importa: no existe una lista pública, oficial y actualizada de todos los sitios paleontológicos de El Salvador. Sí, así de simple. Y no es negligencia mía; es la situación real.

Lo que hay son distintos conteos, hechos en distintos momentos, por distintas personas:

CifraFuente y fecha
~30 sitiosJorge Lardé y Larín, Índice provisional de las regiones fosilíferas de El Salvador (1950), citado por Cisneros (2005)
44 sitiosCifra de prensa "identificados hasta mayo de 2017"
49 depósitosReportaje de AFP publicado en 2019, citando al MUHNES (unos 15 excavados)
13 sitiosCatálogo de fósiles de El Salvador, MUHNES (documentados a detalle)

¿Por qué tanta diferencia? Por varias razones muy razonables: muchos sitios son reportes históricos que nunca se excavaron formalmente. Otros son hallazgos pequeños: un molar, una impronta, nada más. Algunos desaparecieron, tapados por construcciones, cultivos o derrumbes. Y siguen apareciendo nuevos cada año.

Así que cuando alguien te diga con toda seguridad "en El Salvador hay exactamente X sitios paleontológicos"... tomátelo con calma. El número correcto es "unos cuantos, y los estamos contando todavía". Lo que sí es sólido, verificable y respaldado por documentos oficiales es el catálogo del MUHNES. A ese nos vamos a agarrar.

¿Por qué no hay dinosaurios en El Salvador?

Esta pregunta la hace todo el mundo, y la respuesta es puro sentido común geológico. Para que un fósil exista, tiene que pasar algo muy específico: el animal muere y queda enterrado rápido en sedimento —arena, lodo, ceniza— antes de que se lo coman o se deshaga. Después, ese sedimento tiene que quedarse quieto millones de años sin que nada lo cocine.

Y ahí está el problema. Según el Ministerio de Medio Ambiente (a través del SNET), las rocas sedimentarias marinas de El Salvador existen solamente en el extremo noroeste, cerca de Metapán, donde cubren unos 200 km². Las capas de edad cretácica ocupan aproximadamente el 5% del territorio nacional. Todo lo demás —con muy pocas excepciones— se originó por fenómenos volcánicos.

Traducido: El Salvador es, geológicamente hablando, una plancha de comal volcánico. Erupción tras erupción, capa tras capa de ceniza y lava. Cualquier hueso de la era de los dinosaurios que hubiera existido aquí quedó pulverizado, derretido o sepultado a profundidades imposibles. Por eso los fósiles salvadoreños se concentran en el norte del país. Los ríos salvadoreños son, literalmente, los mejores paleontólogos del país.

Los tres grandes capítulos del pasado salvadoreño

Antes de la lista de sitios, conviene entender que el registro fósil del país cuenta tres historias muy distintas, de tres épocas muy distintas.

Capítulo 1: Cuando aquí había mar (hace 95 a 120 millones de años)

Suena raro, ¿verdad? Metapán, tierra adentro, calurosa, seca... y resulta que ahí abajo hay un arrecife de coral. En 2018, en el cantón La Joya, Metapán, se hallaron fósiles de un arrecife de unos 120 millones de años (edad Aptiense). Caracoles, amonites, erizos de mar, almejas, estrellas de mar, restos de pólipos y cuernos de coral. Un arrecife entero, convertido en piedra.

Capítulo 2: El complejo olvidado del oriente (hace 24 a 26 millones de años)

Este capítulo casi nadie lo cuenta, y es una pena. En el oriente del país, entre los municipios de San Gerardo, San Luis de La Reina y Carolina (San Miguel), hay un complejo paleontológico que data de hace unos 24 a 26 millones de años. Estamos hablando del Oligoceno-Mioceno: muchísimo antes de la megafauna, cuando el paisaje era otro planeta.

Capítulo 3: La megafauna (los últimos ~3 millones de años)

Y aquí llega el show principal. Durante el Plioceno y el Pleistoceno, Centroamérica se convirtió en el puente y el filtro del llamado Gran Intercambio Biótico Americano (GIBA). Los perezosos gigantes, los gliptodontes y los toxodontes subieron desde el sur. Los caballos, camellos, venados y felinos bajaron desde el norte. Y todos, absolutamente todos, tuvieron que pasar por aquí. El Salvador no fue un espectador de ese cruce. Fue el pasillo.

Río Tomayate: la joya de la corona (y la historia de don Teófilo)

Si de esta guía solo te vas a quedar con una cosa, que sea esta.

Año 2000
Cómo empezó todo

Era el año 2000. Teófilo Reyes Chavarría, albañil, caminaba por la orilla del río Tomayate, en Apopa. Vio algo semienterrado que le llamó la atención: parecía una piedra, pero no del todo.

"Parecía una especie de piedra, metí mi machete y la sorpresa fue que entre más desenterraba más huesos encontraba."

Teófilo Reyes Chavarría (Albañil y descubridor)

Lo que sacó era un molar. Un molar más grande que sus manos. Y no era de ninguna vaca. Un año después, en 2001, don Teófilo donó la pieza al Museo de Historia Natural de El Salvador y les indicó exactamente dónde la había hallado. Ese molar pertenecía a Cuvieronius, un mastodonte. En 2002, el Gobierno adquirió la propiedad y el sitio fue declarado monumento nacional.

Récord mundial: La fauna está dominada por numerosos restos de Cuvieronius tropicus, y "probablemente representa la mayor concentración conocida de este género en América". El sitio contiene restos parciales de al menos 12 mastodontes distintos.

Un misterio resuelto: Se identificó Crocodylus acutus —el cocodrilo americano— en forma fósil. Hasta ese momento, esta especie no tenía ningún registro fósil confiable en ningún lugar del mundo. Los ejemplares de Tomayate constituyen el primer registro fósil no dudoso de C. acutus, empujando el linaje de la especie hasta el Pleistoceno. Un río contaminado de Apopa resolvió una laguna del registro fósil planetario.

La lista de vecinos del Pleistoceno en Tomayate incluye: Mastodonte (Cuvieronius tropicus), Perezoso gigante (Eremotherium), Armadillo gigante acorazado (Glyptotherium arizonae), Toxodonte (Mixotoxodon larensis), Caballo americano (Equus conversidens), Camélidos (Palaeolama y Hemiauchenia), Venados (Odocoileus y Mazama), Cocodrilo (Crocodylus acutus), Tortuga terrestre gigante (Hesperotestudo crassiscutata), entre otros.

Barranca del Sisimico: el lugar de los duendes

Si Tomayate es el más rico, el Sisimico es el más literario. Está en Apastepeque, San Vicente, en la zona del cantón Cutumayo. El nombre viene del náhuat y se traduce como "lugar de duendes o brujos". Y no es casualidad.

Piénsalo desde el punto de vista de un campesino de hace 300 años. Caminas por una barranca y ves, incrustados en la pared de tierra, huesos del tamaño de tu cuerpo. Mandíbulas más grandes que tu cabeza. Costillas como vigas. ¿Qué conclusión saca cualquiera? Que ahí vivieron gigantes.

1979 / 1985
La especie que lleva el nombre del país

El geólogo estadounidense Stephen Perrigo excavó ahí las mandíbulas de dos perezosos gigantes. Uno de ellos resultó ser una especie completamente nueva para la ciencia, descrita en 1985 por Webb y Perrigo: Meizonyx salvadorensis. Un perezoso terrestre robusto, del tamaño de un oso moderno. Y con "salvadorensis" en el apellido, dedicado al país donde se hallaron sus primeros restos. Cualquier científico del mundo que estudie este perezoso tiene que pasar por Apastepeque. Siempre.

Cierra los ojos un momento. Una rana. Una abeja. Una chinche de agua. Hojas de izcanal. No es una lista de fósiles. Es una charca. Una charca de hace más de un millón de años, con su vegetación en la orilla, sus insectos zumbando encima, sus ranas croando, sus pececitos abajo. Todo eso quedó apretado en la roca. Y todavía está ahí.

Metapán: el mar que se convirtió en montaña

Ya hablamos de la geología. Ahora imaginate la escena. Estás en Metapán. Calor. Cerros secos. Ganado. Y agachado ahí, en el suelo, hay un caracol marino convertido en piedra.

Los sitios de Metapán —El Limo, la zona del Cerro El Colorado, el cantón La Joya— guardan los fósiles más antiguos de El Salvador. Y son todos marinos: amonites, erizos, almejas, corales, estrellas de mar. En El Limo, Metapán, existe un pequeño museo privado de fósiles. Sus dueños empezaron a recolectar y documentar piezas después de un viaje a Israel donde estudiaban turismo rural, y con el tiempo el sitio ha sido objeto de estudio por parte de la Universidad de El Salvador.

Chalatenango: el bosque de piedra y el lago que ya no existe

Chalatenango tiene dos historias fósiles distintas, y las dos son fascinantes.

Cerro El Dragón: árboles convertidos en cuarzo

En Concepción Quezaltepeque hay un cerro con árboles petrificados. Troncos enteros, de piedra. Lo que pasó fue esto: una erupción volcánica antigua sepultó el bosque bajo cantidades enormes de ceniza. Con el tiempo, la sílice fue reemplazando la madera molécula por molécula. Y hoy, en algunos troncos, están creciendo cristales de cuarzo. Un bosque que se volvió mineral.

El Paraíso y Las Aradas: el fondo del antiguo lago Lempa

Hace millones de años, en la depresión central de El Salvador, había un lago enorme de origen tectónico: el antiguo lago Lempa. Fue el lago intermontano más grande del país. Y desapareció. Pero dejó su fondo. Y en ese fondo quedó todo lo que se hundió.

Nosotros hemos aprendido bastante porque hemos visto cosas que no nos imaginábamos que pasaran de esta manera. A mí me gustaría que lo dieran a conocer para que en un futuro podamos tener personas que puedan venir.

José Galdámez (Representante de la ADESCO de Las Aradas)

Los demás sitios, uno por uno

El Hormiguero (Comacarán, San Miguel)
Aquí trabajaron en los años 40 Stirton y Gealey, quienes hicieron el primer inventario de fauna fósil. Se han registrado Eremotherium, Mixotoxodon, Cuvieronius, Glyptotherium, Smilodon (tigre dientes de sable), bisonte y camélidos.
Hacienda San Juan del Sur (Morazán)
De aquí proviene el húmero izquierdo de un perezoso gigante Eremotherium laurillardii, colectado por Perrigo en 1977, con una edad estimada de 240 mil años.
Nueva Apopa y Las Jarandas
Nueva Apopa se descubrió por casualidad en 2011 por obreros de la empresa estatal de agua en las riberas del río Acelhuate. Se recuperaron 87 piezas: dientes, vértebras, partes de cráneo. Edad: 80 a 100 mil años.
La Calera, Vado Ancho Sur, La Leonor
El corazón del complejo oriental de 24 a 26 millones de años. Una de las zonas fosilíferas más importantes del país y una de las menos divulgadas.

Las personas detrás de los huesos

Los fósiles no se estudian solos. Vale la pena conocer a quienes lo han hecho. El Dr. David Joaquín Guzmán recolectó las primeras muestras en 1883. Jorge Lardé y Larín publicó el primer índice en 1950. R.A. Stirton y Stephen Perrigo hicieron inventarios clave en los 40s y 70s. Y el paleontólogo Juan Carlos Cisneros dio a conocer Tomayate al mundo en 2005.

Pero luego están los otros. Los que en realidad encuentran las cosas: Teófilo Reyes Chavarría, albañil. Miguel Ángel Blanco, pescador de camarones. Juan Zavala. Los obreros de la empresa de agua en Nueva Apopa. El perforador de pozos de Monte Redondo. Los vecinos de Las Aradas. Todos los sitios importantes de este país los encontró alguien que no era paleontólogo. Que estaba trabajando, o pescando, o caminando. Y que decidió avisar.

Especies con sello salvadoreño

EspecieQué eraDónde se describió
Meizonyx salvadorensisPerezoso terrestre, tamaño de un osoBarranca del Sisimico (1985)
Megalonyx obtusidensPerezoso terrestre endémicoBarranca del Sisimico
Calycoceras salvadorenseAmonite marino, ~95 millones de añosMetapán (1979)
Ilymatogyra laeviplexaBivalvo marino, ~95 millones de añosMetapán (1979)

Encontraste un fósil. ¿Ahora qué?

Esto pasa más seguido de lo que uno cree. Alguien está sembrando, cavando un pozo, haciendo una zanja para tubería... y aparece un hueso que no cuadra. Aquí lo que necesitás saber.

Lo legal: Los fósiles forman parte del patrimonio cultural de El Salvador. La Ley Especial de Protección al Patrimonio Cultural establece que son inalienables e imprescriptibles. Cualquier acto realizado sobre un bien cultural sin permiso es nulo, y puede dar lugar al decomiso o expropiación.

Práctico, paso a paso:

  1. No lo saqués. Un fósil sacado de su contexto pierde la mitad de su valor científico.
  2. Tomá fotos. Del fósil y del entorno. Poné algo al lado que dé escala.
  3. Marcá el punto. GPS del celular, referencias del terreno.
  4. Avisá al MUHNES. El museo hace inspecciones paleontológicas.
  5. No lo vendas ni lo regales. Es ilegal y es tirar a la basura la historia del país.

Cómo visitar: el MUHNES

Si querés ver los fósiles salvadoreños con tus propios ojos, hay un lugar. El Museo de Historia Natural de El Salvador (MUHNES) está en el Parque Saburo Hirao, en San Salvador. Horario: de miércoles a domingo, de 9:00 a.m. a 4:00 p.m. Entrada: usa la misma tarifa del parque.

  • Rocas y Minerales — con una colección de 846 piezas
  • Paleontología — molares de mastodonte, réplica del cráneo de un tigre dientes de sable, improntas de peces, ranas y hojas.
  • Ecosistemas — bosque nebuloso, bosque seco tropical y manglar

Línea de tiempo de la paleontología salvadoreña

1875
Primeros hallazgos
Se reportan los primeros hallazgos de mastodontes en territorio salvadoreño.
1883
Nace el Museo Nacional
La Asamblea decreta el Museo Nacional (9 oct); David J. Guzmán colecta las primeras muestras (16 oct).
1949
Inventario de fauna fósil
Stirton y Gealey publican el primer inventario de fauna fósil salvadoreña en el GSA Bulletin.
1985
Especie nacional
Webb y Perrigo describen Meizonyx salvadorensis y Megalonyx obtusidens.
2000
Descubrimiento de Tomayate
Teófilo Reyes descubre por casualidad el yacimiento de Río Tomayate, el más rico de Centroamérica.
2018
Arrecife de Metapán
Se halla el arrecife de coral de ~120 millones de años en La Joya, Metapán.

Para terminar

Hay una imagen que se me quedó grabada de toda esta investigación, y no es de un hueso. Es la de don Teófilo Reyes, albañil, parado en la orilla de un río contaminado en Apopa, con un molar de mastodonte en las manos. Un molar más grande que sus manos juntas. De un animal que caminó por ahí hace más de un millón de años. Y su primera reacción no fue venderlo. Fue avisar.

En El Salvador, la paleontología no la hacen solo los científicos. La hace la gente que trabaja la tierra y decide que lo que encontró importa. No hubo dinosaurios. Está bien. Hubo esto. Y esto todavía está ahí, esperando a que alguien más meta el corvo y se lleve la sorpresa de su vida.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Cuántos sitios paleontológicos hay en El Salvador?

Entre 40 y 49, según la fuente y el año. El Catálogo de fósiles de El Salvador del MUHNES documenta a detalle 13 sitios principales en cinco departamentos. No existe una lista oficial pública y exhaustiva de todos.

¿Hay dinosaurios en El Salvador?

No. El territorio salvadoreño es casi todo volcánico y geológicamente joven; los sedimentos que podrían haber conservado fósiles de dinosaurios no existen aquí, salvo en el noroeste, donde las rocas cretácicas son marinas. Los fósiles más antiguos del país son invertebrados marinos.

¿Cuál es el sitio paleontológico más importante?

El sitio Río Tomayate, en Apopa, San Salvador. Según el estudio de Cisneros (2005), es la localidad de vertebrados continentales más rica conocida en Centroamérica, con al menos 17 taxones documentados.

¿Qué es Meizonyx salvadorensis?

Un perezoso terrestre extinto, del tamaño de un oso moderno, descrito en 1985 a partir de una mandíbula hallada en la Barranca del Sisimico, Apastepeque. Lleva el nombre del país.

¿Qué hago si encuentro un fósil?

No lo saqués. Tomá fotos con algo que dé escala, marcá la ubicación y avisá al Museo de Historia Natural de El Salvador (MUHNES). Los fósiles son patrimonio cultural y están protegidos por ley.

Referencias y fuentes consultadas

Científicas revisadas por pares
Cisneros, J. C. (2005). New Pleistocene vertebrate fauna from El Salvador. Revista Brasileira de Paleontologia.
Webb, S. D. y Perrigo, S. (1984). Late Cenozoic vertebrates from Honduras and El Salvador. Journal of Vertebrate Paleontology.
Webb, S. D. y Perrigo, S. (1985). New megalonychid sloths from El Salvador. Smithsonian Institution Press.
Stirton, R. A. y Gealey, W. K. (1949). Reconnaissance geology and vertebrate paleontology of El Salvador. GSA Bulletin.
Lardé y Larín, J. (1950). Índice provisional de las regiones fosilíferas de El Salvador.
Oficiales e institucionales
Museo de Historia Natural de El Salvador (MUHNES). Catálogo de fósiles de El Salvador. Ministerio de Cultura.
Dirección Nacional de Patrimonio Cultural (2013). Museo de Historia Natural de El Salvador: inicio, evolución y futuro.
Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales / SNET. Geología de El Salvador.
Ley Especial de Protección al Patrimonio Cultural de El Salvador.
Nota de transparencia

Las cifras sobre el número total de sitios (30, 44, 49) provienen de conteos distintos hechos en momentos distintos. Ninguna es "la" cifra oficial. Lo transparente es dar el rango. La edad de Río Tomayate varía muchísimo entre fuentes; aquí se privilegió el dato del artículo revisado por pares —Pleistoceno temprano a medio, edad Irvingtoniense— sobre las cifras de prensa. La ubicación departamental de la Hacienda San Juan del Sur difiere entre el catálogo del MUHNES (El Divisadero, Morazán) y un boletín del Ministerio de Cultura (Comacarán, San Miguel); se reportan ambas.

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